
La Vanguardia informa hoy mismo sobre la llegada a España de los primeres hoteles de bajo coste.
La empresa pionera ha sido Sidorme, que cuenta ya con edificios en Mollet (Barcelona), Girona capital, Figueres y Paterna (Valencia), hoteles conceptuales que basan su existencia en los mismos principios que las ya conocidas líneas aéreas de bajo coste. Además, ofrecen según su web oficial “el precio más económico, Wi-fi y parking gratuito y rápidas conexiones con los principales núcleos neurálgicos y de interés turístico”.
El presidente ejecutivo y fundador de la compañía dice haberse lanzado a este sistema ante la progresiva desaparición de las tradicionales pensiones de las ciudades, como consecuencia de la crisis económica y el descenso del turismo de baja intensidad. Ideales para “trabajadores que financian su estancia con dietas, autónomos, personas poco acostumbradas a gastar en hoteles, jóvenes y también un nuevo tipo de viajero que cuida su dinero y que puede gastar 500 euros en un capricho, pero que opta por ahorrar cuando sólo va a dormir unas horas en un hotel”. En definitiva, estancia en hoteles, con todas las comodidades habituales, desde 36 euros la habitación.