Estaba cantado que la agresividad comercial que muestra Ryanair terminaría, tarde o temprano, dándoles algún disgusto.
La pareja de moda compuesta por el ya matrimonio Sarkozy y la Bruni se querellaron contra la compañía aérea por uso indebido de su imagen en el famoso anuncio que todos conocemos.
Y, claro, les han condenado a indemnizar a la Bruni con sesenta mil euros (muy lejos de los 500.000 que ella reclamaba, y que a mi me parece que lo vale) y al Presi, con lo que pedía: un euro.
Menos es nada.
