Como cada día hay más demanda de vuelos y han proliferado por doquier las compañías de vuelos de bajo coste, no ha habido más remedio que ampliar los aeropuertos.
Hasta hay casi todo bien salvo que tengas que viajar a través de la T4 de Barajas o que aterrices en aeropuertos como el de Atlanta o similares.
Lo que es bastante incomprensible es por qué las autoridades o las empresas que gestionan los aeropuertos han cogido por norma enviar los aviones de viajes baratos y, por tanto a sus pasajeros, a los puntos más alejados de las terminales, haciendo penoso y tedioso el acceso a la puerta de embarque que te asignan.
No somos pasajeros de segunda ni ciudadanos para los que todo vale.
